Cuál necesidad de alterar la felicidad en soledad, corriendo el riesgo de estar enamorada y dormir caliente y salir a cenar, y compartir tardes de domingo y todas esas cosas tan engorrosas de las que presumen los emparejados. Para encontrar ese estado natural y deseable para cualquier persona, ya sé muchos lo entenderán como amor y lo llamarán cariño, afecto, instinto, pero todos ellos son para mí como ingredientes, que terminan en lo mismo. Con el miedo de no toparse con esas relaciones que son sólo ruido por un temor absoluto a encontrarnos con nuestro propio silencio.
Buscando incansablemente eso que te lleva al más acogedor nivel de paz, pensando en uno mismo, ¿cómo sabemos cuando terminan las ganas y empieza la ambición?, estar esperando la felicidad propia, puede ser una conclusión egoísta pero tierna (o tierna pero egoísta; a gusto del consumidor): pero es lo que muchos quieren.
Bueno, después del prologo pseudoabsurdo que acaban de leer, vamos a la realidad.
Como enseñanza, no lo dejes para después siempre, por algo "más importante", solo porque lo pueda entender ese alguien. Una, tonta. Dos, estúpida.
Comenzando la búsqueda razonas que esto se constituye en capas que empiezan y terminan, que se sustituyen o parchean, que se pasa de una a otra relación, pasando por duelos, igualmente pienso que los duelos son para las cosas muertas, y el amor no es algo que muere de un día para el otro. Más de una vez vas a creer encontrar lo que buscas, pero la misma cantidad de veces te equivocas. Y sabes, que eran errores y lo subsanas en lo que se puede y pedís y pedís disculpas por la responsabilidad en ese asunto incompleto, y a las muchas partes afectadas, pero apañados estaríamos si se fuese repitiendo ese error, pudiendo ir cometiendo errores nuevos...
Volviendo a la búsqueda, cito la frase hecha: en el amor y la guerra todo vale. Vas haciendo lo imposible, buscando un plan B para lo que salió mal, recurriendo a esos piropazos para que tu persona especial te de la atención que buscas. Hasta que el momento llega, y te quedas así escribiendo estas cosas. Casi casi, como si hace tiempo hubiera encendido el botón de amar y ahí hubiera quedado en modo automático. Encontrada ya tu paz interior, encontrando el verdadero lujo (a lo que yo veo como ir descalza a servirte lo que quieras “el lujo es vulgaridad”), y todo se pausa en ese instante en el que empiezas acariciando el pelo, después la nuca y luego toda la espalda, y un poquitito mas… eso buscaba, nada más. Y lo encontré.
15 agosto 2012
¿Por qué empieza la búsqueda?
Catorce Meses!
Ya en esta altura no hay que entender argumentos y solo reconocer lo bienintencionado.
Y es que no recuerdo una vez que te haya dejado de querer.
Y como dicen, el orden de los factores no altera al producto, voy a empezar por el final. Que no es el final final, que aca seguimos aun!.
Dicen que el tiempo, se encarga de darle a cada uno lo que se merece, nosotros sí que fuimos ganando cosas, y aunque realmente nos conozcamos hace ya 4 años, nos seguimos conociendo, y sigue siendo hermoso, y dulce. Lo confirmo hoy con la sonrisa que llevo, porque es hoy donde encuentro los resultados de este tiempo que festejamos. Que nada podría ser más lindo. Que hoy me siento realmente feliz.
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