21 marzo 2012

Les traigo ahora un día en formato reflexión.


Un día me desperté y otros siguieron durmiendo. Ahí me levante y luego de mirar alrededor y ver lo prescindible que se convierten las cosas que me rodean, sentí la necesidad de pintar esa segunda capa y remendar las malas experiencias. Un día uno se levanta como si fuese un muñeco de trapo, otro día puede sentirse un todo terreno. Vaya sorpresa nos damos si nos despertamos sin poder dejar de reír reír y reír, y de un modo constructivo en el espejo decimos ¡juera bicho! que sin su permiso, voy a intentar despertar feliz. Despertar con una sonrisa y pensar “es mía, no me la robe”, madurar al recordar esa que llamaba “Muerte de una amistad anunciada”, y valorar las que sin duda permanecerán hasta el final.
Qué lindo son los días así.

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